“Debemos actuar antes de que sea demasiado tarde, antes de que la ambición y locura de unos pocos, conviertan a nuestro planeta tierra en una luna muerta, en un cementerio del espacio” Mons. Leonidas Proaño
1. CONTEXTO y REALIDAD NACIONAL
Vengo del sur global, del corazón de Abya Yala, de la tierra del sol recto, tierra de Tayta Proaño, de Rumiñahui, de las Mamas Dulu y Tránsito; tierra habitada por cóndores y colibríes, con variedad de orquídeas y arupos… tierra coronada con nieve en la avenida de los volcanes, que se vuelve selva fecunda en la Amazonía y se baña en la región costera en el Pacífico, océano que también rodea con aguas prístinas nuestro legendario Galápagos; tierra que mana leche y miel, que por doquier vierte agua y petróleo; tierra fecunda con megadiversidad, porque en sus entrañas habitan el oro y la plata, el cobre y el níquel, los minerales críticos que la sustentan; tierra de tierras raras; tierra bendecida y multicultural con la presencia de trece naciones indígenas… Tierra otrora sin males, si… tierra bellísima y a la vez terrible porque aquí padecemos la maldición de la abundancia concentrada en pocas manos.
Lo que ocurre a nivel mundial lo sufrimos a nivel nacional y con creces…
Aquí, la realidad deviene -por siglos- trágica. Aquí en la actualidad se ensaña el embate del gran capital que, en su sed de ganancias “devora personas y pueblos” como sostiene Mons. Proaño. Aquí, el extractivismo ha hecho su morada, el empobrecimiento su nido; el saqueo de los recursos y la usurpación del territorio de naciones y pueblos indígenas, su práctica. (...)
Artículo completo en el anexo