El próximo 24 de abril se llevará a cabo el encuentro “Justicia Climática: espiritualidades por una transición más allá de los combustibles fósiles”, una iniciativa que reúne a referentes de iglesias, organizaciones sociales, comunidades indígenas, líderes ambientales y actores internacionales en un espacio de diálogo, reflexión y acción colectiva. En un contexto global marcado por el agravamiento de la crisis climática, este encuentro se propone articular espiritualidad, compromiso político y acción territorial para avanzar hacia una transición justa.
Lejos de ser un evento meramente académico, la jornada está pensada como un proceso vivo donde confluyen distintas voces y experiencias, con un objetivo claro: construir caminos concretos que permitan superar la dependencia de los combustibles fósiles sin reproducir injusticias sociales ni ambientales.
Espiritualidad que se hace acción
El encuentro iniciará con un momento profundamente simbólico y significativo: la inauguración y oración de apertura, a cargo de la Plataforma Ecoespiritualidad y el Movimiento Laudato Si’. Este espacio busca enraizar toda la jornada en una dimensión espiritual que reconozca la interdependencia entre los pueblos y la tierra.
La espiritualidad, en este marco, no aparece como algo abstracto o desvinculado de la realidad, sino como una fuerza movilizadora que impulsa el compromiso con la justicia climática. La sesión contextual posterior permitirá situar los debates en el escenario actual, marcado por el calentamiento global, la expansión de industrias extractivas y las crecientes desigualdades.
Panel I: Saberes para la eliminación de los combustibles fósiles
El primer panel, moderado por Mons. Raúl Vera López, reconocido por su trayectoria en la defensa de los derechos humanos, propone una mirada integral sobre la crisis climática y las alternativas necesarias para superarla.
Entre los panelistas se destaca la participación de la Dra. Luz Dary Carmona, quien desde su rol en el Ministerio de Ambiente de Colombia aporta una perspectiva institucional clave sobre las políticas de ordenamiento ambiental y los desafíos de la transición energética.
La Dra. Tatiana Roa suma una mirada crítica desde la experiencia en defensa del ambiente, cuestionando los modelos extractivistas y alertando sobre los riesgos de una transición que no contemple la justicia social.
Desde una dimensión internacional, Sra. Madeleine Wörner, de Misereor, y el Dr. Kumi Naidoo, presidente del Tratado sobre combustibles fósiles, aportan una visión global que articula ética, política y acción colectiva a escala mundial.
El panel se enriquece con la voz del Mayor Didier Chirimuscay, representante del Movimiento de Autoridades Indígenas del Suroccidente, quien aporta la perspectiva de los pueblos originarios, subrayando la importancia de los saberes ancestrales en la construcción de alternativas sostenibles.
Panel II: Razones espirituales para la justicia climática
El segundo panel profundiza en las motivaciones que impulsan el compromiso desde la fe. Y estará moderado por la Dra. Teresa Subieta ex Embajadora del Estado plurinacional de Bolivia ante la Santa Sede, este espacio reúne referentes de distintas tradiciones y ámbitos eclesiales.
La Rev. Emilie Teresa Smith aporta una visión desde el liderazgo ecuménico global, destacando el rol de las redes de fe en la incidencia pública y la movilización social.
La Dra. Athena Peralta, del Consejo Mundial de Iglesias, introduce una reflexión ética que vincula justicia climática, derechos humanos y equidad global.
Mons. Domingo Ulloa ofrece la perspectiva pastoral de las iglesias del Sur Global, evidenciando cómo la crisis climática impacta con mayor fuerza en las poblaciones más vulnerables.
Por su parte, Jocabed Reina Solano Miselis aporta una mirada profundamente enraizada en la memoria indígena y en las redes de fe por la justicia climática en Abya Yala, recordando que la espiritualidad también es resistencia, identidad y territorio.
Panel III: Transiciones justas desde la fe y las comunidades
El tercer panel, moderado por la Rvda. Dra. Neddy Astudillo, aborda uno de los debates más urgentes: cómo garantizar que la transición energética sea realmente justa.
Desde el espacio Iglesias y Minería se plantea una advertencia clara sobre el riesgo de que la transición implique nuevas formas de extractivismo, especialmente en la explotación de minerales.
Las intervenciones de Alberto Franco Giraldo, Doris Flórez y Misael Socarrás visibilizan las luchas de comunidades afectadas por la minería, en particular en territorios como el Cerrejón. A ellas se suma la voz de Fieeza de Mujeres Wayuu, que pone en evidencia el impacto diferencial sobre las mujeres y los pueblos indígenas.
El Movimiento Laudato Si’, representado por Yeb Saño, aporta experiencias concretas de desinversión en combustibles fósiles y de construcción de alternativas desde la sociedad civil global.
La participación de Jóvenes Sembradores de Paz y la Comunidad Franciscana – CASFA introduce la dimensión generacional, destacando el papel de las juventudes en la construcción de esperanza.
Finalmente, la Federación Luterana Mundial, a través de Golda Ibarra, y la REPAM, representada por Juan Felipe Martínez, aportan una mirada regional que articula derechos humanos, espiritualidad y acción política.
Construcción colectiva y compromiso
La jornada incluirá espacios de trabajo en grupos donde los participantes podrán imaginar futuros posibles y diseñar herramientas para alcanzarlos. Estos momentos buscan pasar del diagnóstico a la acción, fortaleciendo redes y generando propuestas concretas.
Posteriormente, una asamblea deliberativa permitirá recoger las reflexiones y elaborar una declaración final que sintetice los acuerdos y compromisos asumidos.
Uno de los momentos más significativos será la ceremonia de clausura, donde se realizará la entrega formal de la declaración a representantes gubernamentales y se avanzará en la firma del Tratado sobre Combustibles Fósiles, así como en un pacto de alianza entre redes espirituales con proyección hacia los próximos años.
Un encuentro con horizonte de futuro
El cierre, con una celebración espiritual, reafirma que la esperanza es parte central de este proceso. No se trata de una esperanza ingenua, sino de una esperanza activa, construida desde el compromiso colectivo.
El encuentro del 24 de abril se presenta así como un espacio clave para articular espiritualidades, saberes y acciones en la búsqueda de una transición que ponga en el centro la vida, la justicia y el cuidado de la casa común.
En un mundo atravesado por crisis profundas, esta iniciativa invita a repensar nuestras formas de habitar la tierra y a asumir que la transformación necesaria solo será posible desde la articulación entre fe, política y comunidad.