En el marco de la 1ra. Conferencia Internacional para la Eliminación Progresiva de los Combustibles Fósiles, que se desarrollará en Santa Marta, el Encuentro de Espiritualidades del próximo 24 de abril.
Este Encuentro se proyectará como uno de los espacios más significativos de diálogo, reflexión y compromiso ético frente a la crisis climática global. En este escenario plural, la participación de la Abuela Blanca, referente espiritual del Cabildo Muisca de Bogotá, aportará una dimensión profundamente ancestral, territorial y simbólica al debate contemporáneo sobre la transición energética.
La presencia de la Abuela Blanca no será meramente representativa: encarnará una cosmovisión que interpelará las bases mismas del modelo civilizatorio que ha conducido a la actual crisis ecológica. Desde la espiritualidad muisca, el territorio no será entendido como un recurso explotable, sino como un ser vivo, un tejido sagrado donde convivirán fuerzas visibles e invisibles. En este sentido, su palabra se alzará como una denuncia frente a la lógica extractivista que sostiene el uso intensivo de combustibles fósiles, pero también como anuncio de otros modos posibles de habitar el mundo.
Durante su intervención, se espera que la Abuela Blanca pondrá en el centro la memoria de los pueblos originarios, recordando que mucho antes de la irrupción del modelo industrial, ya existían formas de relación armónica con la naturaleza basadas en el equilibrio, el respeto y la reciprocidad. “No se tratará solo de cambiar la fuente de energía —podrá afirmar—, sino de transformar el corazón con el que nos vinculamos a la Madre Tierra”. Esta perspectiva resonará con fuerza entre los participantes, marcando un giro desde las soluciones técnicas hacia una comprensión más integral de la crisis.
El Encuentro de Espiritualidades, articulado como parte de la agenda de la conferencia internacional, buscará precisamente ampliar el horizonte del debate incorporando saberes espirituales, éticos y culturales que históricamente han sido marginados en las discusiones globales. En este marco, la voz de la Abuela Blanca dialogará con otras tradiciones religiosas y espirituales, generando un espacio de convergencia donde la diversidad no fragmentará, sino que enriquecerá la búsqueda de caminos comunes.
Uno de los ejes más potentes de su participación será la invitación a “escuchar a la Tierra”. Lejos de tratarse de una metáfora poética, esta propuesta implicará reconocer la crisis climática como una ruptura de la relación espiritual entre la humanidad y el planeta. Desde esta perspectiva, la transición energética no podrá limitarse a una sustitución de tecnologías, sino que implicará una conversión profunda de valores, prácticas y estructuras.
Asimismo, la Abuela Blanca destacará el papel de las comunidades indígenas como guardianas de territorios clave para la vida del planeta. En un contexto donde la expansión de proyectos extractivos continuará afectando ecosistemas y culturas, su presencia en Santa Marta visibilizará la necesidad de incluir a los pueblos originarios no solo como actores afectados, sino como sujetos políticos y espirituales fundamentales en la construcción de alternativas.
Se prevé que el impacto de su palabra se reflejará en los espacios de diálogo posteriores, donde distintos participantes retomarán sus planteos para pensar estrategias de incidencia que integren justicia climática, derechos de los pueblos y espiritualidad. En este sentido, su intervención no quedará confinada al ámbito simbólico, sino que se proyectará como un aporte concreto a la construcción de agendas comunes.
La participación de la Abuela Blanca en este encuentro no solo enriquecerá el debate, sino que también planteará una pregunta incómoda pero necesaria: ¿será posible una transición energética justa sin una transformación espiritual profunda? Su mensaje sugerirá que no. Que sin reconciliación con la Tierra, cualquier cambio será insuficiente.
En tiempos donde las soluciones a la crisis climática suelen reducirse a cifras, acuerdos y tecnologías, la voz del Cabildo Muisca de Bogotá, encarnada en la Abuela Blanca, recordará que también estaremos ante una crisis de sentido. Y que, tal vez, en la sabiduría ancestral de los pueblos originarios se encontrarán no solo respuestas, sino también caminos para volver a empezar.
Comparto el testimonio de la Abuela Blanca