En el marco de la Primera Conferencia Internacional para la Eliminación Progresiva de los Combustibles Fósiles, las voces de los territorios han tomado el protagonismo. Entre ellas, resuena con especial fuerza la de Doris Flores, una líder comunitaria proveniente del municipio de La Paz, Santander, quien llevó su mensaje de resistencia al Encuentro de Espiritualidades celebrado en la "Perla de América".
Con la firmeza de quien conoce la tierra que pisa, Flores expuso la problemática que hoy mantiene en vilo a su comunidad: la amenaza de una explotación minera de carbón en la cordillera. Esta zona no es solo un accidente geográfico, es la cuna de aproximadamente nueve acueductos comunitarios que abastecen a la región.
"Lo que queremos es agua, no queremos minería en nuestro territorio", afirmó Flores con contundencia. Para ella y sus vecinos, la ecuación es simple pero vital: sin agua no hay vida.
215 días de guardia permanente
La lucha de La Paz, Santander, no es solo de palabras. Doris relató con orgullo que su comunidad ya suma 215 días de resistencia ininterrumpida. Esta "resistencia" implica una vigilancia de 24 horas, día y noche, en el punto exacto donde las empresas mineras pretenden ingresar.
Para los habitantes de la zona, la entrada de la minería no representa el progreso que prometen los grandes capitales. Por el contrario, Flores advierte sobre un futuro sombrío si el proyecto avanza:
Degradación ambiental: Pérdida irremediable de fauna, flora y fuentes hídricas.
Impacto social: El riesgo de convertir un pueblo próspero en recursos naturales en un lugar marcado por la miseria, la violencia y la corrupción.
Un llamado a la solidaridad internacional
El objetivo de su participación en esta cumbre internacional es claro: tejer redes. Flores busca que otras comunidades, organizaciones y ciudadanos se unan a su causa, compartiendo experiencias y brindando el apoyo necesario para que la voz de Santander se escuche en todo el mundo.
"No a la minería, sí a la vida. No a la minería, sí al agua", es el lema que Doris Eliana Flores dejó sembrado en Santa Marta. Su testimonio es un recordatorio de que, mientras en los grandes salones se debate la política climática global, en las montañas de Colombia hay personas poniendo el cuerpo para proteger el recurso más básico y sagrado de la humanidad.
La conferencia continúa, pero el mensaje de La Paz ya ha dejado una huella profunda: la transición energética no es solo un tema técnico, es una cuestión de supervivencia territorial.
Esperamos que este artículo capture la esencia y la urgencia del mensaje de Doris.