En el marco de un panel marcado por la emotividad y el enfoque en los derechos humanos, Golda Ibarra, representante de la Federación Luterana Mundial para Colombia y Venezuela, presentó una hoja de ruta crítica para lo que las organizaciones de fe denominan una "Transición Justa".
A través de un estudio exhaustivo que recogió recomendaciones de organizaciones de base en Europa, África, Asia-Pacífico y América Latina, Ibarra enfatizó que el cambio hacia un modelo sostenible no puede ser solo técnico o económico; debe ser, ante todo, humano e inclusivo.
La participación no es una opción, es un derecho
El punto central de la ponencia fue claro: la transición justa debe garantizar procesos de participación y toma de decisiones basados en derechos. Según Ibarra, las comunidades no solo deben ser "protegidas" por las políticas públicas, sino que deben convertirse en coparticipantes activas.
"Una transición justa es aquella que involucra a las comunidades desde el principio y de manera continua. No basta con escuchar voces en una sola sesión; debe ser un proceso sistemático", afirmó Ibarra.
El enfoque propuesto subraya la importancia de incluir a sectores históricamente marginados en la conversación climática:
Niñez, adolescencia y juventudes.
Pueblos indígenas, poseedores de conocimientos ancestrales para soluciones sostenibles.
Mujeres y trabajadores, quienes enfrentan el impacto directo de los cambios económicos.
Transparencia y rendición de cuentas
Un aspecto innovador del discurso fue el llamado a la rendición de cuentas. Ibarra fue enfática al señalar que este mecanismo no es solo para los gobiernos, sino que debe alcanzar al sistema económico capitalista y a las entidades privadas.
Para las organizaciones representadas, el Consentimiento Libre, Previo e Informado debe establecerse como una norma no negociable. "Las voces tienen que ser el centro, no solo consultadas, sino con un verdadero poder de decisión", subrayó.
El valor de la experiencia: Los trabajadores mayores
Ibarra también puso sobre la mesa la situación de los trabajadores de edad avanzada. En un mundo que se apresura a cambiar sus matrices productivas, pidió políticas que ofrezcan vías de empleo adecuadas a la experiencia de los mayores, permitiendo que su conocimiento institucional guíe a las nuevas generaciones en este proceso de cambio.
Un proceso basado en la confianza
Finalmente, la representante destacó que el éxito de cualquier transición reside en la confianza. Esta confianza solo se construye cuando los procesos son genuinamente inclusivos y cuando las comunidades sienten que su futuro no está siendo decidido a sus espaldas, sino con su puño y letra.
El documento completo, que sintetiza las voces de la sociedad civil global, ha sido puesto a disposición de los tomadores de decisiones con la esperanza de que la transición hacia un mundo más verde sea, por fin, una transición para todos.