León XIV ante Milei: ¿qué desafíos plantea el encuentro entre el Papa y el Presidente argentino?

Enviado por COR Buenos Aires el Mié, 09/09/2026 - 16:26
Papa León XIV
Autoría
Gerardo Duré - SICSAL Argentina

 

 

La visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre de 2026, será mucho más que un acontecimiento religioso. Será también un acontecimiento social y político de enorme significación para un país atravesado por profundas desigualdades, por disputas en torno al modelo económico y por una creciente tensión entre los intereses del mercado y los derechos de las personas, las comunidades y los territorios. (El País)

Uno de los momentos centrales de esta visita será su encuentro con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada. Y allí aparece una pregunta que, desde una perspectiva latinoamericana y desde el compromiso de SICSAL Argentina, no podemos eludir:

¿Cuáles son los desafíos que enfrentará el papa León XIV en su audiencia con Javier Milei?

No se trata solamente de saber qué palabras intercambiarán dos jefes de Estado —uno espiritual y otro político—. El verdadero desafío será determinar qué lugar ocupará la dignidad humana frente a un modelo económico que coloca al mercado, la rentabilidad y la inversión como principales criterios de organización de la sociedad.

La visita del Papa puede convertirse en una oportunidad para poner en el centro aquello que muchas veces queda desplazado de las estadísticas: los rostros concretos de quienes sufren, trabajan, producen, migran, defienden sus territorios y luchan por una vida digna.

El extractivismo: ¿recursos naturales o bienes para la vida?

Argentina atraviesa una profundización de su modelo extractivo. Litio, cobre, petróleo, gas, minería metalífera, tierras y agua aparecen cada vez más vinculados a las estrategias de atracción de capitales.

La promoción de grandes inversiones mineras y energéticas se presenta como una oportunidad histórica para el desarrollo. La revitalización de proyectos mineros binacionales con Chile, por ejemplo, busca atraer inversiones por miles de millones de dólares. (Reuters)

Pero la pregunta que debería plantearse desde una ética cristiana es otra: ¿Desarrollo para quién?

El papa León XIV tendrá ante sí el desafío de recordar que la naturaleza no es simplemente un depósito de materias primas y que los territorios no pueden reducirse a espacios disponibles para la explotación económica.

Agua, montañas, glaciares, bosques, biodiversidad y territorios campesinos e indígenas no son mercancías.

Aquí aparece una cuestión fundamental para la Iglesia latinoamericana: la defensa de la Casa Común debe estar inseparablemente unida a la defensa de quienes habitan esa Casa Común. No puede haber justicia ambiental sin justicia social.

Otro tema es la Ley de Tierras: cuando la soberanía también se juega sobre el territorio y ¿será la discusión sobre la Ley de Tierras Rurales un tema en agenda?

El debate sobre la modificación de sus restricciones a la propiedad extranjera vuelve a poner sobre la mesa una pregunta histórica: ¿de quién es la tierra argentina?

La legislación vigente establece límites a la titularidad extranjera de tierras rurales, mientras distintas iniciativas buscan modificar ese esquema. Algunos análisis han advertido que una flexibilización podría favorecer la concentración y la especulación sobre territorios estratégicos. (La tinta)

Desde la mirada de SICSAL, la cuestión no puede reducirse a una discusión jurídica.

La tierra es territorio, cultura, memoria, alimento, identidad y vida.

Para los pueblos originarios, campesinos y comunidades rurales, el territorio no es una mercancía intercambiable en el mercado financiero.

Por eso, León XIV tendrá el desafío de recuperar una tradición profundamente arraigada en la Biblia: la tierra no pertenece absolutamente al poder económico; la tierra es don y responsabilidad colectiva.

Políticas de exclusión: ¿quiénes quedan afuera del modelo?

Otro de los grandes desafíos será mirar a quienes quedan fuera. Personas en situación de pobreza, trabajadores informales, jubilados, personas con discapacidad, migrantes, comunidades indígenas, campesinos, pequeños productores y jóvenes enfrentan las consecuencias de una sociedad cada vez más desigual. Una política económica puede presentar buenos indicadores macroeconómicos y, al mismo tiempo, producir profundas heridas sociales. Por eso, la pregunta evangélica sigue siendo incómodamente actual: ¿Qué lugar ocupan los pobres en el proyecto de país?

La Doctrina Social de la Iglesia no permite responder que los excluidos deben esperar a que el crecimiento económico eventualmente los alcance.

El desafío consiste en construir una economía donde nadie sea descartable.

Y ahí entra 3en juego la controversial reforma laboral: ¿modernización o pérdida de derechos? La reforma laboral constituye otro punto sensible.

El Gobierno argentino ha impulsado una transformación profunda del régimen laboral, presentada como una herramienta para modernizar el mercado de trabajo y reducir la informalidad. La nueva legislación laboral de 2026 ya se encuentra en etapa de implementación reglamentaria. (Thomson Reuters)

Pero detrás de las palabras modernización, flexibilización y competitividad existe una pregunta mucho más profunda: ¿Puede construirse una economía competitiva a costa de la dignidad del trabajador?

El desafío del Papa será escuchar también la voz de los trabajadores. Porque el trabajo no es solamente un costo dentro de una planilla empresarial. El trabajo es una dimensión fundamental de la dignidad humana. Una reforma laboral debería preguntarse cómo generar empleo digno, estable y protegido; cómo combatir la informalidad; cómo garantizar derechos; cómo incorporar a los jóvenes y cómo evitar que la reducción de costos laborales termine convirtiéndose en precarización.

El desafío de hablar con libertad

Probablemente uno de los mayores desafíos de León XIV será mantener una palabra pastoral libre de subordinaciones políticas. El Papa no llegará a Argentina para convertirse en opositor de Milei, pero tampoco debería convertirse en legitimador de ninguna política gubernamental. Su misión será otra: poner la dignidad humana por encima de cualquier proyecto político. Esto implica reconocer los avances que puedan existir, pero también señalar aquello que contradiga la dignidad de las personas, la justicia social, el cuidado de la Casa Común y la defensa de los más vulnerables.

La Iglesia no puede convertirse en un partido político. Pero tampoco puede permanecer neutral frente al sufrimiento.

La memoria de Francisco estará presente

La visita de León XIV tendrá inevitablemente otra presencia: la memoria del papa Francisco.

Francisco construyó durante su pontificado una mirada profundamente latinoamericana sobre la pobreza, la exclusión, el descarte, el trabajo, la tierra y el cuidado de la Casa Común. Su llamado a escuchar “el grito de la tierra y el grito de los pobres” continúa siendo una de las claves para interpretar los desafíos actuales. León XIV tendrá que encontrar su propio camino, pero no podrá ignorar ese legado.

Y Argentina tampoco podrá recibir al nuevo Papa olvidando la historia de Francisco, su compromiso con los movimientos populares y su insistencia en que tierra, techo y trabajo son derechos fundamentales.

Desde SICSAL Argentina, creemos que la visita de León XIV puede convertirse en una oportunidad para abrir un diálogo nacional sobre el modelo de país que queremos construir.

Por eso proponemos que, detrás de la fotografía protocolar entre el Papa y el Presidente, podamos escuchar las voces de quienes normalmente no ocupan los lugares centrales del poder.

Los pueblos originarios.

Los campesinos.

Los trabajadores.

Los jubilados.

Los jóvenes.

Los migrantes.

Las comunidades populares.

Las organizaciones sociales.

Quienes defienden el agua.

Quienes defienden la tierra.

Quienes defienden los derechos humanos.

Porque allí también está la Argentina.

El verdadero desafío

Quizás el verdadero desafío que enfrentará León XIV en su encuentro con Javier Milei no sea decidir qué decirle al Presidente, sino preguntarse:

¿Cómo hacer para que la voz de los pobres llegue hasta la Casa Rosada?

¿Cómo hablar de extractivismo sin olvidar a las comunidades afectadas?

¿Cómo hablar de inversión sin olvidar la soberanía territorial?

¿Cómo hablar de crecimiento sin olvidar la distribución?

¿Cómo hablar de reforma laboral sin olvidar al trabajador?

¿Cómo hablar de libertad sin olvidar la igualdad?

¿Cómo hablar de desarrollo sin destruir la Casa Común?

¿Cómo hablar de futuro sin abandonar a quienes hoy están quedando atrás?

Estas preguntas no son solamente políticas.

Son profundamente éticas, sociales y evangélicas.

Por eso, el encuentro entre León XIV y Javier Milei debería ser mucho más que una reunión protocolar. Debería ser una oportunidad para que la política escuche a la sociedad y para que el poder recuerde que gobernar no significa administrar solamente números, mercados o inversiones: significa cuidar la vida de un pueblo.

La Argentina necesita una economía que produzca riqueza, pero también una política que produzca dignidad, inclusión, trabajo y esperanza. Y desde la perspectiva de SICSAL, esa es quizás la pregunta fundamental que el Papa debería llevar consigo a la  Casa Rosada: ¿Qué Argentina estamos construyendo y para quién?

Porque un país no se mide solamente por cuánto exporta, cuánto invierte o cuánto crece. Un país se mide también por la dignidad con la que viven sus pueblos.


SICSAL Argentina