El 17 de octubre fue asesinado en el campo de Marte de Guatemala el destacado defensor de los derechos humanos Juan Francisco Solórzano Foppa, abogado y fiscal.
Juan Francisco fue un hombre profundamente democrático, con sueños y esperanzas en una Guatemala justa donde haya una vida digna para todos los ciudadanos y ciudadanas, sin discriminación alguna. Denunció la hipocresía de la oligarquía guatemalteca, la evasión fiscal de las grandes élites, la corrupción y el contubernio entre mafias, partidos políticos, grandes empresarios y la cúpula del ejército. Denunció a la Agencia Central de inteligencia de Estados Unidos (CIA) por su implicación en operaciones militares en la represión de campesinos indígenas que defendían su territorio frente a las empresas mineras multinacionales. Dedicó su vida a la promoción de la justicia y a la lucha contra el crimen organizado.
Juan Francisco Solórzano Foppa, era nieto de la insigne poeta Alaide Foppa, secuestrada en la década de los 80s por su lucha en favor de un cambio democrático en Guatemala. Él mismo sufrió amenazas de muerte por su compromiso con la justicia social y la defensa y promoción de los derechos humanos.
Los Comités Óscar Romero del España y Bélgica expresamos nuestra más enérgica condena por este crimen. Nos solidarizamos con su familia, particularmente con su madre Dña. Silvia Foppa y con el pueblo de Guatemala, particularmente con los trabajadores, campesinos e indígenas a quienes él defendía. Su muerte representa un grave ataque a la libertad de expresión y a la defensa de los derechos humanos.
Tenemos la certeza de que su muerte, unida a la de Cristo y a la de tantos mártires de Guatemala y de toda América Latina, será una semilla de libertad, justicia y paz. Hombres como Juan Francisco no mueren. Su memoria vivirá y será siempre un signo de esperanza.